La conservación del patrimonio construido es una práctica sostenible: extiende la vida útil de los edificios, reduce el consumo de recursos y preserva valores culturales y materiales únicos. Abordamos cada intervención combinando sostenibilidad ambiental, energética, funcional y social, incorporando estos criterios desde la fase de diagnóstico hasta la ejecución. Analizamos la compatibilidad de los materiales, priorizamos soluciones reversibles y evaluamos el ciclo de vida de las actuaciones para minimizar su impacto sin comprometer la autenticidad y evaluamos el impacto patrimonial de cada decisión técnica, buscando siempre el equilibrio entre la conservación, el uso y la transformación responsable del entorno construido.








