Muralla de Toledo

Muralla de Toledo

En 1986, la Ciudad Histórica de Toledo y sus murallas fueron declaradas Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, reconocimiento internacional a sitios de excepcional valor. Las murallas, de factura romana, árabe y posteriormente cristiana conforman un perímetro fortificado con doce accesos y más de cinco kilómetros de longitud. Las principales intervenciones han consistido fundamentalmente en la documentación y estudio de patologías, aseguramiento de la estabilidad estructural, estanqueidad y conservación de fábricas. La metodología llevada a cabo para su restauración, liderando un equipo multidisciplinar de conservadores, restauradores y especialistas ha incluido la documentación y caracterización precisa en laboratorio de los materiales que lo forman, para diseñar una estrategia de conservación bajo los criterios descritos en las cartas internacionales de restauración tales como la reversibilidad, retratabilidad y mínima intervención.